En directo es lo más,
sabe llegarte muy adentro y trasmite...
Revolución!!!..
empezar a revolucionar x dentro...
para ser mejores...
Comunicación.
El elogio de la lentitud.
Paz y amor..
Buenas Vibras!!!
Moving!!!
Os dejo con las palabras de su bitacora que resume a la perfeccion la finalidad de su música!
Adoro escribir en estas páginas pero con la avalancha de promoción, conciertos, etc, no he tenido demasiado tiempo (tiempo, tiempo, tiempo…).
He ahí el quid de la cuestión y el link de este nuevo capítulo. Este papel en blanco al que bautice con el nombre de cuaderno de bitácora tiene un propósito que ya he comentado alguna vez: reflejar pensamientos, anécdotas, vivencias que me abordan durante este viaje en el que estoy inmerso. Pero, en esta ocasión, utilizaré un orden contrario al habitual, es decir, voy a intentar explicar en qué punto me encuentro ahora e iré retrocediendo como si de una película se tratase: lo que veréis al principio será el final, la conclusión, y luego se irá desvelando cómo y por qué he llegado hasta ahí.
“Elogio de la Lentitud”. Esté título pertenece a Carl Honoré y me lo recomendó una periodista hace aproximadamente dos semanas mientras me realizaba una entrevista. Hablábamos sobre el presente y sobre postulados populares que he ido introduciendo en mis canciones como, por ejemplo, “la prisa mata”. La conversación caminaba bien distendida y yo, muy seguro de mi mismo, creía que mis palabras eran un reflejo de la actitud correcta. Entre tanto, mi manager, Gerardo, me apretaba para que fuéramos abreviando: el programa y sus horarios no perdonan y apretaban nuestros culos (por supuesto no era culpa suya; Gerardo es un gran conversador y le encanta disfrutar de las sobremesas). Días después, cansado de todo el trajín por estos parajes, llegaba a mis manos tan preciado manuscrito en forma de regalo. ¡Qué bien!, dije para mis adentros: a ver cuando tengo tiempo (tiempo, tiempo, tiempo…) de leerlo.
Los días, horas, minutos corrían y al final, en medio de la marea en que me hallo sumergido con esas tormentas y brisas que –todo hay que decirlo- adoro, me acerqué tímidamente al libro. Ya en sus primeros pasajes, repletos de ejemplos, se intuía hacia dónde iba, recalcando las falacias mejor tatuadas en la sociedad ¿avanzada?, esos hábitos de comportamiento que, de tan interiorizados (a veces, parecen parte de nuestro código genético), ni siquiera se nos ocurre poner en duda.
Conforme iba navegando por las grutas interiores del ensayo con pausas involuntarias de uno o dos días ciertos semáforos casuales me cegaban por otros lados. En una de esas comidas en los que, en lugar de masticar, devoras, se clavó en mis ojos un artículo con un título luminoso, emergente, posicionado, concreto y, para mí, chocante. Decía: “Maldita eficiencia”. Como podéis imaginar, dicho artículo ponía en duda nuestra administración del tiempo (tiempo, tiempo, tiempo…) yendo más allá y tratando casos claros y concisos. La eficiencia, afirmaba, no ha sido tan beneficiosa respecto al cuidado de los recursos naturales ni ha mejorado nuestro estilo de vida tanto como nos pensamos. Mientras, yo le metía prisa a un camarero que más parecía un funambulista, saltando de aquí para allá entre clientes hambrientos y necesitados de tiempo (tiempo, tiempo, tiempo…): TIEMPO.
Los días posteriores a estos dos inputs -léase, “Elogio de la Lentitud” y “Maldita Eficiencia”- no paré de enviar Sms a mis malditos roedores llenos de relojes con manecillas aceleradas adheridas a mi ser interior.
Ahí van algunos mensajes:
“El reloj solar es un medidor, gran invento de la humanidad”.
“El reloj de la supuesta eficiencia es un acelerador que, a la larga, solo acarrea pinchazos en nuestros neumáticos durante el camino”.
“La inmediatez solo satisface a la inmediatez, ególatra empedernida, hedonista siempre insatisfecha y violadora de los momentos vacíos tan necesarios para regenerar nuestros pensamientos”.
“Nos embalamos dentro de espirales giratorias, llenas de speed sin fin, adoptadas o creadas por nuestras herramientas de exposición al mundo; sucumbimos a tics y tacs en un TIEMPO relativo: ‘hasta los segunderos van estresados’”.
Adivino entre estos brotes de luz para mí y para quien pueda interesar que necesitamos redirigir nuestras prioridades. Adivino que, cuando algo sucede tan rápido, no puedes estar seguro de nada, ni siquiera de ti mismo; esta vertiginosa carrera contra nosotros mismos solo puede tener un final y es un choque frontal contra un muro de tiempo generado por la “sociedad de la eficiencia”. Adivino que soy consciente por primera vez de la envergadura de dicho mensaje y de lo poco interiorizado que está en mí: me pondría un diez en teoría y un cero en práctica. Y como hay asignaturas que sólo tienen valor ejerciéndolas, este verano vuelvo a repetir curso aunque mucho me temo que las aulas estarán a rebosar. Mi conclusión final es que en la vida, al igual que en una buena canción y como dicen los brasileños, hay que encontrar el tempo justo.
Dani Macaco.
PD: Cómo disfruté los últimos conciertos : Salamanca, Jaén, Sevilla, Málaga, Jimena… ¡Pure Communication: ‘sois los amos’!
Hace tiempo leí una pintada en la calle que decía: “la prisa mata y el móvil remata”. Yo soy víctima.
Bueno, me voy corriendo, que tengo una entrevista. No, hombre, no… ¡Os quiero musho!
Dani "Macaco"