A veces mientras paseamos no nos damos cuenta de la GRANDEZA histórica que tenemos en frente. En este ritmo frenético, nos "olvidamos" de observar detenidamente. Seguramente habré pasado cerca de esta Grúa, ahora monumento del Museo Marítimo de Bilbao, unas mil veces y nunca me habría parado a pensar el porqué de su nombre.
De pequeña era distinto, había fantaseado mucho mientras la admiraba desde el asiento de atrás del coche de mi padre o en uno de tantos paseos. Incluso había insistido y sometido a mis familiares, sobretodo mis padres, sobre el origen, vida y milagros de cada centímetro que me rodeaba, eran ansias vivas del saber que me hervían por dentro. Un día una anciana del lugar contemplaba aquel gran gigante de hierro con ojos vidriosos. Seguramente sorprendida por las incesantes preguntas a las que sometía a mis padres desde tan temprana edad se decidió a acercarse y contarme el origen de ese nombre.
Hoy he vuelto a recordar una versión parecida en este vídeo que comparto y que espero que os guste.
Desde entonces siempre me ha encantado descubrir las pequeñas historias que me rodean y escuchar a nuestros mayores, que posiblemente sean nuestros mejores libros de historia viva.
Seguramente yo no hubiera vuelto a recordar esta "anecdotilla" de no ser por el vídeo que recibí en mi correo. Me pregunto años después si aquella señora de ojos vidriosos seria Carola y si seguirá pudiendo admirar "su grúa".
p.d: Hoy mi novio que esta en plan "dieta" me ha preguntado en modo serio: "jolin, ¿no hay nada de comer que no engorde?" yo podía haberle contestado pero en ocasiones prefiero poner mi SONRISA PICARONA.










