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jueves, 13 de septiembre de 2018

Día 586: Turno "de guardia"



Hay turnos buenos
turnos malos y turnos regulares.
Turnos en los que casi no te da tiempo a ir al baño, ni a beber agua (a pesar de que les dices a tus pacientes  "tiene usted que beber más"...) 
Hay turnos en los que tu móvil registra un millón de pasos dados,
en los que corres por el pasillo,
haces mil llamadas,
arreglas teles,
barandillas,
aires acondicionados,
conduces carros de curas y sillas de ruedas a la velocidad de la luz.
Hay turnos agotadores. 
Pero también hay turnos en los que te da tiempo a desayunar,
merendar o cenar,
a ojear una revista,
a sacarte una foto con tus compañeros,
a hablar de tus hermanos, hijos o nietos,
a visitar a algún familiar que también está ingresado 
o al padre del hermano del primo del vecino del amigo de tu tía, porque ser sanitario es lo que tiene...
Hay turnos que te permiten bromear con los pacientes y preguntarles de donde son y qué es lo que han hecho para llegar a su edad tan bien conservados. 
Hay turnos que enfrentas animado, porque te esperan días libres a la vuelta de la esquina, o vacaciones, o una simple caña con un amigo. Pero hay otros que te cuestan más, por mil motivos, aunque no se te note.
Hay turnos que se pasan volando y otros que valen por tres. 
Hay turnos en los que te enfrentas a enfermedades contagiosas sin saberlo,
turnos en los que tienes un accidente con material contaminado, en los que te salpica sangre, orina, mocos... 
Turnos en los que piensas "Esto no está pagado!" y tienes que ir a lavarte bien y a cambiarte de pijama enseguida. 
Hay turnos en los que  te gustaría ser un superhéroe pero asumes que eres humano,
que no das más de sí, 
que hay cosas que no puedes solucionar.
Hay turnos en los que solo deseas que lleguen las tres o las ocho o las diez, para irte a casa y olvidarte de todo lo que ves y piensas "me he equivocado de profesión!" 
Pero también ves cicatrizar heridas,
alivias dolor,
bajas la fiebre,
sacas sonrisas,
te presentas,
te despides,
te interesas,
te implicas,
te pones en otras pieles,
tiendes una mano,
o las dos.


Porque a pesar de todo, siempre vuelves a sentir esa sensación de bienestar que te provoca el cuidar.
No somos superhéroes.
Ni lo pretendemos.
Pero a veces,
casi casi que lo conseguimos.



miércoles, 5 de septiembre de 2018

Dia 585: Todo ¿"gratis"?




En la mitad de una clase, en una universidad, uno de los alumnos, inesperadamente, le preguntó al profesor:
– ¿Usted sabe cómo se capturan los cerdos salvajes?
El profesor creyó que era una broma y esperaba una respuesta graciosa.
El joven respondió que no era una broma, y con seriedad comenzó su disertación:
– Para capturar cerdos salvajes, primero se localiza un lugar en la floresta al que los cerdos salvajes suelen ir, y allí se coloca diariamente un poco de maíz en el suelo.
Así, los cerdos salvajes vienen todos los días a comer el maíz “gratis” y, cuando se acostumbran a venir diariamente, usted va construyendo una cerca alrededor del lugar donde se acostumbraron a comer, un lado por vez…
Cuando ellos se acostumbran a un lado de la cerca, vuelven para comer el maíz, y usted construye otro lado de la cerca…
Ellos vuelven a acostumbrarse y vuelven a comer.
Usted va construyendo la cerca alrededor, poco a poco, hasta instalar los cuatro lados del cercado alrededor de los cerdos.
Al final, instala una puerta en el último lado.
Los cerdos ya están habituados al maíz fácil y a las cercas, y así comienzan a venir solos por la entrada.
Es entonces cuando usted cierra el portón y captura a todo el grupo.
Así de simple, paso a paso, hasta que en el último segundo los cerdos pierden su libertad.
Ellos comienzan a correr en círculos dentro de la cerca, pero ya están presos.
Después, comienzan a comer el maíz fácil y gratuito.
Se acostumbran tanto a eso que se olvidan de cómo cazar por sí mismos, y por eso aceptan la esclavitud.
Incluso, se muestran agradecidos con sus captores y, durante generaciones van felices al matadero.
Ni siquiera desconfían de que la mano que los alimenta es la misma que los mata.
El joven le comentó al profesor que era exactamente eso lo que él veía que sucedía en su país, en su provincia, en su ciudad, con su pueblo.
Los gobiernos populistas, en sus proyectos dictatoriales, escondidos bajo el manto “democrático”, estuvieron lanzando maíz gratuito durante tiempo suficiente para alcanzar la mansedumbre sistemática.
Y cada nuevo “Gobierno Salvador” disfraza de “programas sociales” sus limosnas, da dinero que saca del bolsillo del propio trabajador, realiza misiones, planes, indulgencias, leyes de “protección”, subsidios para cualquier cosa, expropiaciones indebidas, programas de “bienestar social”, fiestas, ferias o festivales, uniformes, pan y circo, transporte “gratis”.
“¡G R A T I S!”
Toda esa “gratuidad” que nos ofrecen tales estafadores, disfrazados de políticos, llena de felicidad a un pueblo mal acostumbrado con las migajas del maíz fácil y “gratuito”. Nos roban la capacidad de ser críticos, pensantes y personas emprendedoras.
Sin embargo, claro que nada nos salió “gratis”.
Consecuentemente, ¡“no existe almuerzo gratis”!
Finalmente, si usted se da cuenta de que toda esa maravillosa “ayuda” gubernamental es un problema que se opone al futuro de la democracia en nuestro país, deberá compartir este mensaje.
O cruce los brazos, y coma también el maíz…
Y espere la matanza.



Excelente análisis del alumno... no tiene desperdicio.... NO EXISTE PLAN SOCIAL GRATIS, todo tiene un precio y a veces es demasiado alto.

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♥♥MI hobby: la fotografia♥♥

♥♥MI hobby: la fotografia♥♥
♥♥ Después de haber pasado por un cambio radical en mi vida que me obliga a plantearme mi día a día y convivir con un maldito dolor crónico, encontré en la fotografía una vía de escape y una manera de expresar lo que veo, o como me gusta llamarle, robarle un segundo al tiempo. Amo estar tras de una cámara y plasmar todo lo que se ponga por delante.♥♥