
Cuando uno espera, cuando uno se imagina lo que va a pasar, siempre lo que pasa es distinto.
(Isidoro Blaisten)


Mientras la actualidad vuelve a impactarme yo me dejo llevar por la luna, mi luna, nuestra luna.
Una vez le preguntaron a Lewis Hine, un fotógrafo de guerra, por qué había elegido esa profesión. Él contesto que si pudiese contar con palabras todo lo que veía, no necesitaría cargar todo el día con una cámara de fotos que hay ciertos momentos de belleza, de desolación, de horror y de heroísmo.. estaban mas allá de las palabras… YO TAMBIÉN LO CREO, hay cosas que no podemos explicar con simples palabras… cosas como seguir vivos, sentimientos como el amor y el compromiso, o sensaciones como volver a abrazar un amigo, quizá por eso nuestra vida se compone de imágenes, momentos congelados en el tiempo para siempre...de decisiones que cambian sin remedio el rumbo de las cosas, de fotografías fijas guardadas en la memoria, que nos recuerdan cada segundo lo hermoso que es vivir…
Hay momentos en la vida que solo una decisión en un solo instante.. Cambia irremediablemente el curso de las cosas.... Cuando decides QUERER a alguien o NO QUERERLE...Cuando decides MENTIR o TRAICIONAR, OCULTAR o CRUZAR LA LINEA, esa décima de segundo, podrá girar todo al lado oscuro, o inundarlo de luz.... Podrá hacer de ti, un héroe o un criminal.... podrá llevarte al CIELO o al INFIERNO... Pero siempre sera un lugar de donde no podrás volver atrás, Pienso que siempre que termina algo, es que empieza algo nuevo, NO SE QUE PASARA EN MI VIDA, PERO LO QUE TENGA QUE VENIR.... VENDRÁ...
p.d: Contestando a la pregunta del titulo, el origen de mi apodo, el origen de Aniña esta en esa foto, en esas imagenes en años de confidencias, en miles de llamadas por telefono, en reencuentros, en abrazos...EN ESTE TEXTO.

Adoro escribir en estas páginas pero con la avalancha de promoción, conciertos, etc, no he tenido demasiado tiempo (tiempo, tiempo, tiempo…).
He ahí el quid de la cuestión y el link de este nuevo capítulo. Este papel en blanco al que bautice con el nombre de cuaderno de bitácora tiene un propósito que ya he comentado alguna vez: reflejar pensamientos, anécdotas, vivencias que me abordan durante este viaje en el que estoy inmerso. Pero, en esta ocasión, utilizaré un orden contrario al habitual, es decir, voy a intentar explicar en qué punto me encuentro ahora e iré retrocediendo como si de una película se tratase: lo que veréis al principio será el final, la conclusión, y luego se irá desvelando cómo y por qué he llegado hasta ahí.
“Elogio de la Lentitud”. Esté título pertenece a Carl Honoré y me lo recomendó una periodista hace aproximadamente dos semanas mientras me realizaba una entrevista. Hablábamos sobre el presente y sobre postulados populares que he ido introduciendo en mis canciones como, por ejemplo, “la prisa mata”. La conversación caminaba bien distendida y yo, muy seguro de mi mismo, creía que mis palabras eran un reflejo de la actitud correcta. Entre tanto, mi manager, Gerardo, me apretaba para que fuéramos abreviando: el programa y sus horarios no perdonan y apretaban nuestros culos (por supuesto no era culpa suya; Gerardo es un gran conversador y le encanta disfrutar de las sobremesas). Días después, cansado de todo el trajín por estos parajes, llegaba a mis manos tan preciado manuscrito en forma de regalo. ¡Qué bien!, dije para mis adentros: a ver cuando tengo tiempo (tiempo, tiempo, tiempo…) de leerlo.
Los días, horas, minutos corrían y al final, en medio de la marea en que me hallo sumergido con esas tormentas y brisas que –todo hay que decirlo- adoro, me acerqué tímidamente al libro. Ya en sus primeros pasajes, repletos de ejemplos, se intuía hacia dónde iba, recalcando las falacias mejor tatuadas en la sociedad ¿avanzada?, esos hábitos de comportamiento que, de tan interiorizados (a veces, parecen parte de nuestro código genético), ni siquiera se nos ocurre poner en duda.
Conforme iba navegando por las grutas interiores del ensayo con pausas involuntarias de uno o dos días ciertos semáforos casuales me cegaban por otros lados. En una de esas comidas en los que, en lugar de masticar, devoras, se clavó en mis ojos un artículo con un título luminoso, emergente, posicionado, concreto y, para mí, chocante. Decía: “Maldita eficiencia”. Como podéis imaginar, dicho artículo ponía en duda nuestra administración del tiempo (tiempo, tiempo, tiempo…) yendo más allá y tratando casos claros y concisos. La eficiencia, afirmaba, no ha sido tan beneficiosa respecto al cuidado de los recursos naturales ni ha mejorado nuestro estilo de vida tanto como nos pensamos. Mientras, yo le metía prisa a un camarero que más parecía un funambulista, saltando de aquí para allá entre clientes hambrientos y necesitados de tiempo (tiempo, tiempo, tiempo…): TIEMPO.
Los días posteriores a estos dos inputs -léase, “Elogio de la Lentitud” y “Maldita Eficiencia”- no paré de enviar Sms a mis malditos roedores llenos de relojes con manecillas aceleradas adheridas a mi ser interior.
Ahí van algunos mensajes:
“El reloj solar es un medidor, gran invento de la humanidad”.
“El reloj de la supuesta eficiencia es un acelerador que, a la larga, solo acarrea pinchazos en nuestros neumáticos durante el camino”.
“La inmediatez solo satisface a la inmediatez, ególatra empedernida, hedonista siempre insatisfecha y violadora de los momentos vacíos tan necesarios para regenerar nuestros pensamientos”.
“Nos embalamos dentro de espirales giratorias, llenas de speed sin fin, adoptadas o creadas por nuestras herramientas de exposición al mundo; sucumbimos a tics y tacs en un TIEMPO relativo: ‘hasta los segunderos van estresados’”.
Adivino entre estos brotes de luz para mí y para quien pueda interesar que necesitamos redirigir nuestras prioridades. Adivino que, cuando algo sucede tan rápido, no puedes estar seguro de nada, ni siquiera de ti mismo; esta vertiginosa carrera contra nosotros mismos solo puede tener un final y es un choque frontal contra un muro de tiempo generado por la “sociedad de la eficiencia”. Adivino que soy consciente por primera vez de la envergadura de dicho mensaje y de lo poco interiorizado que está en mí: me pondría un diez en teoría y un cero en práctica. Y como hay asignaturas que sólo tienen valor ejerciéndolas, este verano vuelvo a repetir curso aunque mucho me temo que las aulas estarán a rebosar. Mi conclusión final es que en la vida, al igual que en una buena canción y como dicen los brasileños, hay que encontrar el tempo justo.
Dani Macaco.
PD: Cómo disfruté los últimos conciertos : Salamanca, Jaén, Sevilla, Málaga, Jimena… ¡Pure Communication: ‘sois los amos’!
Hace tiempo leí una pintada en la calle que decía: “la prisa mata y el móvil remata”. Yo soy víctima.
Bueno, me voy corriendo, que tengo una entrevista. No, hombre, no… ¡Os quiero musho!
Dani "Macaco"


Porque no tiene nada de malo; porque nos hace más humanos.
La risoterapia, ese arte de saber reir y enfocar con empatía la vida, a día de hoy desmerece en información y difusión respecto a otras técnicas y enfoques. La gente cree que la risa es algo infantil, vulgar, innecesario. Se ríen los niños, se ríen los borrachos y los locos; se ríe el que no tiene nada mejor que hacer más que perder el tiempo. Si tuviera problemas de verdad, si fuese maduro y estuviese de lleno en el mundo laboral y social, no se reiría tanto.
Esto es lo que deben de pensar esos orondos e hipertensos empresarios, el director de esa empresa, el joven padre o madre que cuída de sus hijos y apenas tiene con qué pagar su manutención. La risa es secundaria; reírse no ayuda a tener más dinero o algo que llevarse a la boca.
Pero debemos ver más allá de tales afirmaciones.
Al igual que el sueño, todo el mundo -desde el más poderoso hasta el indigente- tiene la facultad de reírse, en cualquier momento y circunstancia. Es una actividad a la que bien todos podemos aspirar. Al igual que el miedo, el amor y la esperanza, forma parte del ser humano.
Entonces, ¿por qué hay en nuestros días tan poca gente que se ría?
No hablo de risas ocasionales, pues hasta el más tirano o amargado acaba sucumbiendo a esta sana actividad, sino de mantener, como tono de vida, una amplia sonrisa frente a nuestra existencia y futuras adversidades. Aprende a sonreír a la gente cuando la saludes, sonrie sin malicia cuando veas un fallo tonto de alguien que conoces -o no-, y también cuando te equivoques, porque el reírse de uno mismo es uno de los mejores bálsamos para la mente y el espíritu. Quien no aprende a reírse de sus defectos no sale fortalecido de ellos. El que nunca se rie de sí mismo se acaba hundiendo en una miseria autocomplaciente. Lejos de la perfección que nunca podrá alcanzar como ser humano. Más aún de la humanidad que ese anhelo de perfección le hace olvidar.
El entendimiento general sobre la risa atribuye que ésta se realice cuando presenciamos o fuimos participes de algo cómico e inesperado. Es una burda mentira. Al igual que el escritor o poeta cuando escribe no está trabajando y agobiado, sino disfrutando de su arte, jugando, ninguna persona debería esperar a ciertas ocasiones concretas para reírse. ¿Por qué? ¿Qué necesidad hay? Pregúntale a algún(a) amigo(a) que tengas y que se dedique al arte, si espera a determinados momentos para poner en práctica su talento. ¿Desde cuándo las musas tienen toque de queda?
La razón de que la risa sea un bien tan ignorado -e incluso despreciado-, pasa por el hecho de que no aporta beneficios tangibles o materiales. Pero decir que no es útil y necesaria es como afirmar que no lo es una gastrononía equilibrada, unas medidas mínimas de higiene. La risa es la higiene y el carburante de nuestras emociones, y si bien es menos poderoso que el enamoramiento -con diferencia, junto al odio, la emoción más intensa del ser humano-, su carácter jamás va a perjudicar al sujeto.
Mira a esos niños que te rodean, obsérvales. ¿Sabes la cantidad de veces que se ríen durante un día? ¿Puedes hacerte a la idea? Y lo cierto es que en muchas ocasiones son por las cosas más tontas e inverosímiles. Puede que no haya motivo alguno, pero mientras se ríen, son felices. ¿Es acaso éste un privilegio de la infancia?
Nadie dice que tengas que olvidar tus obligaciones, tus dudas, ilusiones y temores. Nadie habla de ir por la calle sonriendo sin ningún motivo aparente -aunque bien cierto es que hay mucha gente que lo hace-. No hay que ser cómico o payaso de circo para poder sonreír en la vida. Tampoco hay que ser un infantil inmaduro.
Simplemente debes aprender a tomarte las cosas menos en serio. A disfrutar lo posible de esta vida -que, se diga lo que se diga, es la única que conocemos y sentimos-, y aprender de tus errores con una sonrisa.
No te tomes la vida como si fuera una continua lucha. Sé critico(a) con el mundo que te rodea, pero no permitas que ese mundo te influya hasta tal punto de negar todo lo bueno que puedas mostrar y dar a los demás. Dos errores nunca harán un acierto. Recuerda el/la niño(a) que fuíste, y cómo te sentías entonces.
Aprende a sonreír, a reír frente a la vida. No en ocasiones concretas, sino como una norma. Quizá tus problemas sigan ahí y no se solucionen, pero al menos los enfocarás con otra perspectiva y energías renovadas.
Como un niño, que aprende jugando, y juega aprendiendo.
"El día más irremediablemente perdido es aquel en que uno no se ríe." (Oliver Goldsmith)
(dedicado a Julio Cesar Milian)

Castro Urdiales vestida y engalanada para la ocasion...
Despues de acompañar a la comparsa en direccion hacia la Atalaya... la tan ansiada hoguera de San juan!

Breathe- Respirar
With every waking breath I breathe
Con cada aliento que respiro despierto
I see what life has dealt to me
Veo lo que la vida me ha pactado
With every sadness I deny
Con cada tristeza que niego
I feel a chance inside me die
Siento una oportunidad, me muero por dentro
Give me a taste of something new
Dame algo nuevo para probar
To touch to hold to pull me through
Para tocar, para agarrar, para reponerme
Send me a guiding light that shines
Envíame una luz brillante que me guíe
Across this darkened life of mine
A través de esta oscura vida mía
Breathe some soul in me
Respira alguna alma en mí
Breathe your gift of love to me
Respira tu regalo de amor para mí
Breathe life to lay ¹fore me
Respira tu vida para estar delante de mí
Breathe to make me breathe
Respira para lograr que yo respire
For every man who built a home
Por cada hombre que construyó una casa
A paper promise for his own
Una promesa en papel para sí mismo
He fights against an open flow
Lucha contra una corriente abierta
Of lies and failures, we all know
How can you live with what you¹ve got?
Cómo podéis vivir con lo que tenéis
To those who have and who have not
Para aquéllos que tienen y los que no tienen
Give me a touch of something sure
Dame un toque de algo seguro
I could be happy evermore
Breathe some soul in me
Respira alguna alma en mí
Breathe your gift of love to me
Respira tu regalo de amor para mí
Breathe life to lay ¹fore me
To see to make me breathe
Breathe your honesty
Respira tu honor para mí
Breathe your innocence to me
Respira tu inocencia para mí
Breathe your word and set me free
Respira tu palabra y libérame
Breathe to make me breathe
This life prepares the strangest things
Esta vida prepara las más extrañas cosas
The dreams we dream of what life brings
Los sueños con los que soñamos, lo que la vida trae
The highest highs can turn around
Los momentos álgidos pueden dar la vuelta
To sow love¹s seeds on stony ground
Para sembrar la semilla del amor en terreno pedregoso
Breathe
Respira
Breathe
Respira
