Hay momentos en lo que lo importante es acertar, y hay otros en los que lo trascendente es no errar.
Ese maravilloso bien que es la paz íntima siempre va unido a instantes en lo que el acierto o error no tienen motivos de ser, y menos de ser planteados. Es el vivir sin tener que decidir; es ese rato que puedes dormir despierto en la cama mientras el sol hace horas que trabaja; son esas vacaciones en las que puedes tomar tanta altura sobre lo cotidiano que todo lo ves lejano y pequeño.
Lo bueno de una actitud positiva hacia nosotros mismos es que, poseyendo el más alto valor, no tiene precio. Cuando esos mismos instantes de paz íntima los puedes reproducir cualquiera de un día cualquiera (esos que se inician con un histérico despertador y se cierran con un oscuro apaga y vámonos), estás sembrando en tu cerebro las semillas de esa atmósfera pura y sin agujeros que es la paz que no depende de los demás.
Te propongo que lo experimentes. Ahora mismo,[...]o en el primer momento de hoy que decidas. Le dices a tu cerebro " necesito 10 minutos de paz", y si se lo dices con fuerza y te aíslas de todo y de todos,verás como te obedece. Así de fácil. Así cada día. Y si puedes,varias veces al día.
Para el cerebro, no hay mejor laboratorio de pastillas de paz que las que tú mismo, con tu actitud, te prepares.
Ese maravilloso bien que es la paz íntima siempre va unido a instantes en lo que el acierto o error no tienen motivos de ser, y menos de ser planteados. Es el vivir sin tener que decidir; es ese rato que puedes dormir despierto en la cama mientras el sol hace horas que trabaja; son esas vacaciones en las que puedes tomar tanta altura sobre lo cotidiano que todo lo ves lejano y pequeño.
Lo bueno de una actitud positiva hacia nosotros mismos es que, poseyendo el más alto valor, no tiene precio. Cuando esos mismos instantes de paz íntima los puedes reproducir cualquiera de un día cualquiera (esos que se inician con un histérico despertador y se cierran con un oscuro apaga y vámonos), estás sembrando en tu cerebro las semillas de esa atmósfera pura y sin agujeros que es la paz que no depende de los demás.
Te propongo que lo experimentes. Ahora mismo,[...]o en el primer momento de hoy que decidas. Le dices a tu cerebro " necesito 10 minutos de paz", y si se lo dices con fuerza y te aíslas de todo y de todos,verás como te obedece. Así de fácil. Así cada día. Y si puedes,varias veces al día.
Para el cerebro, no hay mejor laboratorio de pastillas de paz que las que tú mismo, con tu actitud, te prepares.
Ángela Becerra, ADN 5 de mayo de 2010
BUEN LUNES, BUENA SEMANA!
un poco de paz nunca sobra, ya sea en pastillas, en sobres, o supositorios...bueno, supositorios no, que es un poco incómodo...
ResponderEliminarEl mundo en llamas... pero nosotros en paz.
ResponderEliminarQuérote aniña.
Te devuelvo la visita, Aniña.
ResponderEliminarY ahora mismo me pongo con la meditación... ;-)Muy buen consejo.
Bicos e paz.
Me encanta el texto. A veces, parece ser, que es bueno equivocarse =)
ResponderEliminarPD.: Muchísisisisisísimas gracias por pasar por mi blog, y por salir del anonimato! ^^ =) De verdad ^^
hay no sabes como me hacen falta esos diez minutitos a cerebro en este momento lo voy a practicar ..gracias por el besito...
ResponderEliminaraqui un besin para vos desde argentina.
:) sauvignona
¡Hola Aniña!
ResponderEliminarVoy a practicarlo, me hace falta, es un sabio consejo.
¡Un besazo muy grande!
Miguel