Estos días he estado leyendo mucho, para evitar calentarme e ir cogiendo truquillos para no sacar sapos y culebras colericos. Voy a compartir una pequeña historia de esas con moraleja que tanto me esta sirviendo, espero que a vosotros también:
"Cerca de Tokyo vivía un gran samurai, muy anciano, que se dedicaba a enseñar el budismo zen a los jóvenes. A pesar de sus años, circulaba la leyenda que todavía era capaz de derrotar a cualquier adversario.
"Cerca de Tokyo vivía un gran samurai, muy anciano, que se dedicaba a enseñar el budismo zen a los jóvenes. A pesar de sus años, circulaba la leyenda que todavía era capaz de derrotar a cualquier adversario.
Cierta tarde, un guerrero
-conocido por su total falta de escrúpulos- apareció por allí. Era
famoso por utilizar la técnica de la provocación: esperaba que su
adversario hiciera el primer movimiento, y, dotado de una inteligencia
privilegiada para aprovecharse de los errores cometidos, contraatacaba
con velocidad fulminante.
El
joven e impaciente guerrero jamás había perdido un combate. Conociendo
la reputación del samurai, estaba allí para derrotarlo, y hacer crecer
su fama.
Todos los estudiantes se manifestaron contra la idea, pero el viejo aceptó el desafío.
Fueron
todos a la plaza de la ciudad, y el joven comenzó a insultar al viejo
maestro. Arrojó algunas piedras en su dirección, le escupió el rostro,
le gritó todos los insultos que conocía -y que ofendían incluso a sus
antepasados. Durante horas hizo todo para provocarlo, pero el viejo
permanecía impasible. Hacia el final de la tarde, sintiéndose exhausto y
humillado, el impetuoso guerrero se retiró.
Molestos por el hecho de que el maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos preguntaron:
-
¿Cómo pudo soportar tanta indignidad? Por qué no usó su espada, aun
sabiendo que podía perder la lucha, en vez de actuar como un cobarde
delante de todos nosotros?
- Si alguien llega hasta tí con un presente, y tú no lo aceptas, ¿a quién le pertenece el presente? -preguntó el samurai.
- A quien trató de entregarlo -respondió uno de los discípulos.



Qué bonita la historia. La verdad es que deberíamos tenerla más presente. Intento ser templada...pero a veces cuesta.
ResponderEliminarUn besito!
Bonita historia!!
ResponderEliminarBss
Me ha gustado mucho la historia, aunque es dificil llevarla a practica, no todos tenemos la paciencia del anciano samurai, aunque deberiamos intentar parecernos a él lo maximo posible!
ResponderEliminarBesos!
Una historia muy interesante. Un besazo
ResponderEliminarLa verdad es que me falta paciencia ...
ResponderEliminarBesos
Muy buena la historia y todos deberíamos tener esa paciencia y tranquilidad para aguantar los insultos y demás provocaciones que nos hagan, es lo más inteligente pero nuestro caracter o falta de paciencia a veces nos juegan malas pasadas.Besicos
ResponderEliminarQué chulada de historia. Ojalá pudiera morderme la lengua más de una vez. Besos
ResponderEliminarAsi tenia que ser.Pero la vida te pone muchos peldaños. Besos
ResponderEliminarque graciosa, la pasta que son diferentes
ResponderEliminarTengo que reconocerlo, a mi me pierde mi carácter jajajaja.
ResponderEliminarBesos
Si encuentras a alguien que venda paciencia avísame porque la mia está ya en reserva...
ResponderEliminarBesos.
Es la versión fina de "todo me resbala" que es donde estoy yo ahora mismo.
ResponderEliminarUn besote de tu samurai
Me cuesta muchísimo pero cada vez la controlo más. Muy bonito el post
ResponderEliminarUn besito guapa :)